Monthly Archives: octubre 2012

25
Oct

Pasión por el terror

Ahora que se acerca la festividad de Todos los Santos y algunos deciden celebrar Halloween se me ocurrió que sería una buena idea hablar sobre el miedo y nuestra pasión por el mismo representada en festividades de este tipo.

No voy a centrarme en el inagotable debate sobre si la fiesta de Halloween es una tradición importada de Estados Unidos como muchas otras, debido a que la globalización lleva a tomar como propias tradiciones que no lo son. La realidad es que Halloween, no con este nombre claro, es una tradición exportada; corresponde con una tradición pagana de influencia celta en la que la gente temerosa de los espíritus se disfrazaba y cubría sus rostros con caretas para confundir a las almas que vagaban entre los vivos la noche de difuntos. Asi que para aquellos que odian esta festividad piensen que lejos de importarla de USA, hemos recuperado una celebración ancestral.

Hecha esta aclaración, para que no se desvíe el tema, centrémonos en el hecho de que sentimos un extraño placer experimentando miedo, es decir, nos gusta ver películas u obras de teatro de terror, contar relatos en torno a una hoguera o bajo una linterna o incluso celebramos la noche de difuntos impregnada de leyendas que aconsejan encerrarse en casa.

No estamos enfermos, la realidad es que el miedo activa las regiones cerebrales límbica y amigdalina que promueven una sensación de tensión. La cuestión es que esa súbita producción de noradrenalina y adrenalina propia de la respuesta al estrés cesa y resuelve la tensión con la producción de endorfinas que nos originan una sensación de placer y seguridad.

Es obvio que la tensión en este tipo de situaciones en controlada y controlable y el miedo experimentado se puede concluir cerrando el libro que leemos o en cualquier caso al finalizar la película que tanto nos hace saltar en el asiento. Es por tanto una situación limitada en el tiempo y en el espacio y al procesamiento más primario del miedo se impone un procesamiento superior a nivel cortical que nos hace saber que en último término estamos a salvo, es como el paracaídas en un salto o la cuerda en el puenting, el neocortex nos ancla a la realidad como una salvaguarda de la preservación de nuestro bienestar.

Dando un toque freudiano digamos que nuestras pulsiones se ven liberadas de forma vicaria mediante una mezcla de sublimación y una introyección con el héroe con el que nos identificamos a lo largo de la película y que al final es el único que sobrevive.

Ver a otros sufrir las penurias de una película de terror remueve nuestros miedos primarios sin la necesidad de vivirlos en primera persona de manera que podemos tener ese “subidón” desde el burladero, desde la seguridad.

Seguro que conocéis a alguien que es incapaz de ver este tipo de películas y si lo hace amén del malestar experimentado es incapaz de dormir esa noche; claro, no todo el mundo puede romper con el impulso desatado del miedo, llegando a hacer suyo ese temor aun con la creencia racional de que es ficción, de que eso no le puede ocurrir a él o ella, pero esa emoción desatada estimula el miedo asociado vivencias pasadas , como una regresión a la infancia.

Esto puede hacer que no haya esa resolución placentera de control al final de película y aparezcan rituales primarios que dan seguridad, como meterse en la cama y taparse , en este caso también con la creencia racional de que esto no es garantía de nada, a menos de que tenga sabanas antibalas, peor nuevamente promueve emociones una sensación de seguridad para cerrar el miedo estimulado por la película o el relato de terror, desplazamos a la vida adulta estrategias que nos sirvieron para sentirnos protegidos de lo intangible en la infancia.

Exceptuando el último grupo para los que el miedo es un rival y no un compañero que propina un dulce tormento aprovechad el cambio de hora y la noche de difuntos, de meigas, de Halloween o como prefiráis designarla y mezclaros con ese ambiente de tradición, miedo y celebración sabiendo que nuestra pasión por el terror no es una patología sino una sana forma de dejar salir nuestros temores primarios con la certeza de que a la mañana siguiente ya no estarán ahí.

 

'
Nube de Tags
Buscar:
© Copyright 2010-2017 Roberto Castillejo Psicólogo – Psicooncólogo. All rights reserved. Created by Dream-Theme — premium wordpress themes. Proudly powered by WordPress.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR