10
Ago

Astenia Otoñal

Llega el otoño: me siento triste y cansado

Con la llegada del otoño muchas personas presentan un acusado cansancio y síntomas depresivos. El cambio de estación trae consigo un síndrome menos conocido que su homónimo primaveral, esto es, la astenia otoñal.

Varios conocidos me han comentado lo mucho que les ha afectado el cambio de estación y he decidido escribir este pequeño artículo sobre la astenia otoñal para conocerla un poco mejor, saber sus características y platear unos breves consejos para paliar sus efectos. La buena noticia es que es un síndrome transitorio y que se va mitigando con unos hábitos de vida saludables y un progresivo ajuste al cambio de estación. No obstante a algunas personas les afecta de forma excepcional asique voy a desarrollar brevemente este tema y confío en que sea de utilidad para la mayoría.

¿Qué es la “astenia otoñal”?

Se trata de un síndrome (conjunto de síntomas) transitorio que aparece con el cambio de estación como la respuesta del organismo a los cambios medioambientales y personales,

Hay que insistir en que se trata de un fenómeno transitorio pues la presencia permanente de los síntomas hace pensar en otro trastorno o en el mantenimiento de las consecuencias de la astenia por hábitos poco saludables.

Suelen presentarse los siguientes síntomas:

Debilidad generalizada

Somnolencia

Bajo estado de ánimo

Apatía

Dificultades para la concentración.

Lo que puede desencadenar

Irritabilidad

Insomnio

Reducción del apetito sexual

Alteración del sistema inmune haciendo más propicios los procesos infecciosos.

Un fenómeno universal

La llegada del otoño supone la bajada de las temperaturas, cambios en la presión atmosférica y una reducción acusada de las horas de luz. Todo ello puede generar malestar alterando los biorritmos y el ciclo de vigilia-sueño.

La principal responsable de la alteración de la cronobiología es la “melatonina”, una hormona producida en la epífisis, entre otras muchas características la melatonina es fotosensible, dado que su producción está regulada por el núcleo supraquiasmático a través del tracto retino-hipotalámico-pineal, su liberación va pareja a los ciclos de luz-oscuridad. La melatonina libreada en ausencia de luz induce sueño para ajustar los ritmos circadianos de día-noche a nuestros períodos de vigila y sueño.

Con la llegada del otoño las horas de luz son menores y hasta el cambio estacional de hora la proporción de horas de vigilia (despiertos) en ausencia de luz solar es mayor. Por tanto proporciona una explicación orgánica de un mayor cansancio y hastío con la llegada del otoño.

¿Por qué afecta más a unos que a otros?

La melatonina da una explicación del fenómeno orgánico de una respuesta universal del organismo a los ciclos de luz y oscuridad, no obstante no es el único ni el mayor responsable.

Es un hecho que las personas responden de forma diferente ante una situación estimular idéntica. La repuesta va más allá de la exposición al otoño como estación, lo que es común a todos, para dar paso a la interpretación que cada uno hace de su realidad.

Para algunos el otoño además de marcar el fin del verano también da por finalizado el periodo vacacional y la incorporación al ritmo laboral o académico anterior al periodo estival solapando la renombrada “depresión post-vacacional” con la astenia otoñal.

Se reducen las actividades de exterior que permiten una exposición mayor a la luz solar controlando a la ya citada melatonina, pero además supone un mayor sedentarismo por lo que la actividad física es menor y mayor la dificultad para conciliar el sueño. Evidentemente si el sueño se altera o resulta menos reparador supondrá un mayor cansancio para la persona en la jornada del día siguiente.

En relación con lo anterior otro problema importante es la alteración del sueño. Un patrón como el anteriormente descrito supone un mayor cansancio durante el día y hace propicias las siestas que dificultan conciliar el sueño durante la noche. Además durante el verano se tiende a modificar los ciclos circadianos levantándose y acostándose más tarde. Todo ello dispone una mala higiene de sueño incompatible con la rutina diaria, por lo que el organismo ha de reajustarse a los nuevos horarios de los trabajadores y estudiantes.

No hay que olvidar la importancia de la alimentación. Durante el verano la alimentación se vuelve en muchos casos menos saludable y con la vuelta al trabajo o a los estudios se puede continuar con esta tendencia añadiendo la alteración de los horarios de comidas y el tiempo disponible para preparar y consumir alimentos. El elemento común es que se descuidan los hábitos adecuados de alimentación lo que repercute en el bienestar de la persona.

Por último para muchos la incorporación a la jornada laboral o académica supone un aumento del estrés (horarios, exámenes…) lo que afecta al sistema inmune, reduciendo las defensas ante muchas enfermedades oportunistas que son tan conocidas con la llegada del frío.

Consejos

Teniendo en cuenta todo lo anterior hay una serie de consideraciones que se pueden hacer para hacer de la astenia primaveral un compañero menos molesto.

Procurar un alimentación sana y variada. Respetando en la medida de lo posible los horarios de comida.

Realizar actividad física regular prioritariamente al aire libre y durante las horas del día. La actividad física moderada como caminar una hora al día supondrá un mayor cansancio físico mejorando la conciliación del sueño. Además la exposición a la luz del sol reducirá la presencia de melatonina y la sensación de cansancio durante el día será menor.

Del mismo modo es importante una actividad intelectual activa. Hacer tareas en ocasiones tan sencillas como los pasatiempos o la lectura estimula cognitivamente y evita la rumiación de ideas negativas que acompañan al sentimiento de tristeza propio de la astenia otoñal.

Regula progresivamente los horarios y actividades para normalizarlos y adecúalos a las jornadas laboral o académica.

Algunos especialistas recomiendan los complejos vitamínicos. El hecho es que una alimentación adecuada aporta las vitaminas suficientes al organismo pero pueden ser necesarias para los que aun no han ajustado sus hábitos de alimentación. Lo cierto es que los complejos vitamínicos suelen llevar sustancias como ginseng, taurina, cafeína o carnitina que estimulan el sistema nervioso aliviando la sensación de cansancio y en ocasiones pueden ser una ayuda adicional aunque no conviene abusar de estas sustancias.

Como se decía anteriormente la misma realidad es interpretada de forma diferente por cada persona o por la misma persona en cada momento. Por ello es importante tener una actitud positiva y aprovechar para interpretar el otoño no como la vuelta al cole, la llegada del frio y la lluvia o el fin de las vacaciones sino como una estación llena de una belleza única.

Os animo a pasear por parques vestidos de un manto dorado y ocre de melancolía y disfrutar de la experiencia. Y para aquellos que esta belleza singular no les convenza recordad que el otoño y la astenia otoñal, pasan para dar paso a otra estación.

 

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