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15
Sep

Energía extra: suplementos vitamínicos.

En general está muy extendido el uso de suplementos multivitamínicos que se pueden adquirir el cualquier lado. Ahora especialmente se observa un repunte a propósito de la vuelta a la rutina tras las vacaciones. Una paciente me comentaba (como muchos otros antes que ella) que tomaba suplementos vitamínicos porque se encontraba sin energía. Probablemente cuando decimos esto es una mezcla de astenia, agotamiento al tener que reinstaurar rutinas y cómo no, el estado de ánimo.

Pensé que como ella muchos estarían en una situación parecida y decidí hacer una reflexión sobre los “poderes” de los suplementos.

Lo primero que hace tan atractivo su consumo, además de la publicidad que nos augura súper poderes, es que compartimos la idea de que las vitaminas “son buenas” y por tanto los suplementos lo son. Como todo, ni buenas, ni malas, son necesarias para el organismo y peligrosas en exceso.

Como primera idea los suplementos son necesarios en determinadas ocasiones en las que tenemos carencias por alguna enfermedad o dieta restrictiva. En principio si sigues una dieta equilibrada no es necesario consumir suplementos. Ten en cuenta que las cantidades de vitaminas necesarias para el organismo son mínimas.

Extensos estudios concluyen que no existe evidencia de que los suplementos vitamínicos prevengan el cáncer, tenga efecto beneficiosos o protector contra el deterioro cognitivo (pérdida de memoria), reduzca el riesgo de enfermedades cardiovasculares ni el riesgo de muerte asociado a otras enfermedades.

Los medico internistas se han levantado en armas contra estos suplementos porque además de no demostrarse beneficiosos, si se han demostrado perjudiciales. En concreto el consumo excesivo de beta caroteno aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón (en personas fumadoras). Por su parte el consumo excesivo de vitamina E se relaciona con los procesos de descalcificación de huesos y dientes además de desajustar la metabolización de otros micronutrientes (en pacientes de más de 65 años).

A todo lo anterior hay que sumar que al no tratarse de fármacos, los suplementos vitamínicos no están sometidos a los estrictos controles sanitarios a los que lo están los fármacos regulados. Como ejemplo hay complementos que fueron retirados del mercado por contener cantidades elevadas de metales pesados como plomo o mercurio e incluso arsénico. Ya no sólo es que tengas sustancias nocivas o diferentes a las indicadas en la etiqueta sino que aun no siendo nocivas, están en cantidades superiores a las indicadas lo que las hace dañinas para la salud.

Otro mito extendido es la idea de que las vitaminas estimulan, de ahí que se tomen cuando se está decaído. Las vitaminas no tienes ese efecto pero es frecuente que a los suplementos se les añada otras sustancias como ginseng que sí es un estimulante y puede producir ansiedad (nerviosismo, taquicardias, insomnio).

Para terminar piensa en qué es lo que te puede estar “robando la energía“. Tu cuerpo expresa lo que no va bien. El estado de ánimo deprimido o el estrés pueden estar contribuyendo. Ponte en marcha, construye un rutina donde tenga lugar el ocio, la dieta saludable, el ejercicio regular y el descanso y si lo necesitas consulta con tu psicólogo para prevenir que esa racha “sin energía” se convierta en un problema.

10
Sep

No puedo dormir

El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente en la población general. Afecta sobre todo a mujeres y ancianos y a menudo funciona como un termómetro psicológico, es decir, un indicador indirecto de aspectos como la ansiedad o la depresión.
El insomnio es resultado de esas cosas que “nos quitan el sueño” y afectan significativamente en nuestra rutina diaria, como las relaciones personales o el trabajo. Un sueño reparador es fundamental y esto no significa dormir un número de horas, hay que tener en cuenta que 8 horas es una media, la necesidad de sueño oscila entre las 4 y las 10 horas, esta necesidad depende de muchos factores. Primer consejo, no te obsesiones con el número de horas.
Se suele distinguir entre el insomnio de inicio (tardar más de 30 minutos en conciliar el sueño) y mantenimiento (múltiples despertares con un periodo de más de 30 minutos para volver a conciliar le suelo o despertar definitivo sin posibilidad de volver a conciliarlo). De ésto destacar que aunque a veces nos cueste conciliar el sueño, no hablamos de insomnio si no es un patrón constante (nos sucede con frecuencia) y excede estos tiempos. Como dato curioso el insomnio de inicio suele relacionarse con la sintomatología ansiosa (el nivel elevado de activación o las preocupaciones impiden el sueño) y el de mantenimiento con la sintomatología depresiva (sueño ligero de mala calidad, al despertar se afronta el día como un reto insuperable).
El insomnio puede tener causas médicas (algunas enfermedades metabólicas, hormonales o neurológicas o la medicación para las mismas) o psicológicas (influye mucho el estado de ánimo y las parasomnias como el sonambulismo, el síndrome de las piernas inquietas o la apnea del sueño).
Los problemas para dormir suelen estar influenciados por factores externos: los cambios de horarios (turnos de trabajo rotativos, viajes) y una correcta higiene de sueño (buenas prácticas a la hora de dormir) y la percepción del sueño, aquí entra la sensación de reparación del sueño (sentirse descansado al margen de las horas de sueño) y de las ideas asociadas al sueño. Vamos a parar en esto último, en ocasiones, dedicamos tiempo a comentar con otros lo mal que dormimos, con ello vamos dando cada vez más carga negativa al sueño, estableciendo asociaciones negativas; nos produce rechazo ir a la cama, lo posponemos acostándonos más tarde (lo que lleva a dormir menos) y cuando nos acostamos lo hacemos con malestar. Suele suceder que anticipamos el problema para dormir y esto nos lleva a estar en la cama pensando “no voy a poder dormir” esta idea da paso a otras del tipo “mañana tengo que trabajar y voy a estar agotado” y otras parecidas; con esto ponemos nuestra atención en que no podemos dormir lo que nos activa y hace que cada vez sea más difícil dormirnos. El sueño llega a nosotros cuando nos cansamos, nos aburrimos, dejamos de prestar atención a lo que nos rodea.

A continuación tienes unos pequeños consejos que pueden ayudarte:

  • Todos podemos tener una mala noche y no es un problema pero puede serlo si nos obsesionamos con que se va a repetir. Acepta que se trata de una mala noche y no des cabezadas durante el día, cuando llegue la próxima noche te será más fácil dormir.
  • Evita los comentarios negativos sobre el sueño, eso establece asociaciones invisibles que te provocan rechazo. Cuando estés en la cama trata de no centrarte en el sueño ni en negativo (“no puedo dormir”) ni e positivo (“esta noche seguro que duermo bien”) en ambos casos me activo poniendo en marcha mis recursos atencionales; como decíamos el sueño vendrá cuando deje de prestar atención a lo que sucede. Para ello es recomendable centrarse en cosas como “qué suaves son las sábanas“, “qué cómoda es la almohada“, “qué gusto poder tumbarme“, “qué tranquilidad y silencio“. De tal forma establecemos asociaciones positivas con el sueño y anulamos la idea de centrarse en “tener que dormir” y temer no poder hacerlo.
  • Es imprescindible tener una buena higiene de sueño. Esto implica cambiar hábitos que faciliten el sueño reparador y que no dificultes la conciliación del sueño. En el próximo artículo repasaremos algunos cambios para una buena higiene de sueño.
  • Si tu problema persiste consulta con tu médico para descartar causas médicas del insomnio y para valorar la necesidad de apoyo psicofarmacológico (suelen ser hipnóticos para bajar la activación o antidepresivos para regular el estado de ánimo y la arquitectura del sueño y en casos menos frecuentes antipsicótico). Si es preciso el médico te prescribirá un estudio en la unidad del sueño para hacer un diagnóstico certero, si lo considera necesario. Es recomendable que consultes con tu psicólogo, como comentábamos, el sueño a veces nos habla de las cosas que no van bien, que nos preocupan y una terapia puede servir para profundizar en ello de manera que el insomnio remita.
9
Sep

La vuelta al cole

Los psicólogos estamos muy presentes en la vuelta al cole con los consejos para que los más peques y los papás lo tenga un poco más fácil.
Siempre comentamos al importancia de la adaptación y los horarios. Es bueno que días antes de empezar se retomen rutinas de sueño, comida, etc..
La adaptación es todavía más importante si el peque cambia de centro o es su primera vez.
Yo añadiría otra cosa muy importante que se nos suele olvidar. La mejor forma de que la vuelta sea grata para todos es que no comience con prisas y mal humor. Los adultos tenemos que hacer un esfuerzo extra para que la vuelta al cole sea un juego. Sal con tiempo, pon la radio y disfrutad del recorrido, recuérdale a tu hijo que va a ver a sus amiguitos, podemos hacer del viaje una aventura o un infierno.
Puede que se ponga a llorar, ¿no os entra a algunos también ganas al volver al trabajo?; claro, se acaba el verano y es normal que ellos, además, experimenten cierta ansiedad de separación (se han pasado todo el verano con nosotros). Normalicémoslo sin dramatizarlo y recordadle que en un rato estará fuera y cuando salga haremos algo juntos por ser tan valiente.
Ya por último SIEMPRE hay que reservar espacio para el juego, es fundamental para su desarrollo; la motricidad, las habilidades cognitivas y emocionales se desarrollan a través del juego y le serán necesarias para superar hitos del desarrollo y esto incluye los retos académicos.
Si el peque tiene dificultades para gestionar sus tareas, su gestión del tiempo, su autonomía, las técnicas de estudio; recurrid a una intervención psicoeducativa, un profesional (psicólogo y/o pedagogo) os ayudará y mejorará la autoestima del menor al darse cuenta de que puede resolver los retos que se le presentan. No esperéis a que avance el curso y haya dificultades, ahora se puede trabajar para evitar que las haya.
Ánimo a pequeños y mayores con la vuelta al cole.

10
Nov

Sobre la Eutanasia

Una compañera, Natalia Pedrajas (directora de APEC) me invitó a un debate sobre la eutanasia en facebook, aquí dejo la reflexión que planteé sobre el tema.

Es un tema especialmente polémico. Aquí se dicen muchas cosas todas ellas muy acertadas desde la vivencia de cada (referido al debate en cuestión). Por mi parte soy defensor del derecho a la vida digna que choca con la obstinación terapéutica, es decir, querer tratar a cualquier precio o continuar tratando cuando el malestar supera los beneficios de cualquier tratamiento que en muchos casos suele ser paliativo ay que no hay tratamiento activo. El mantener a nuestro familiar con vida a cualquier precio se debe a nuestra propia incapacidad para dejarle marchar.

Eutanasia es un término que no me gusta, significa bien morir y yo no conozca ninguna forma buena de morir, es mejor hablar de muerte asistida. Refirámonos nos obstante a eutanasia entendiendo que es un lugar sinónimo de este último.

Aquí habría que diferenciar entre la “eutanasia indirecta” en la que la muerte sobreviene como consecuencia inevitable del tratamiento para aliviar el dolor, esto es muy frecuente en cuidados terminales ya que la contrapartida de la sedación es que deprime la tasas respiratoria y es muy sutil la linea que separa el alivio del dolor de la parada cardiorespiratoria.

Por otro lado hablaríamos de  “eutanasia directa” como una forma de acelerar la muerte o como otros prefieren no alargar la vida no digna ya sea de forma pasiva (por omisión), es decir, interrupción de los medios necesarios para la vida como la respiración asistida donde no llevarlos a cabo muchas veces como decía tiene  que ver con la obstinación de profesionales y/o familiares ya que llegado este punto el nivel de conciencia suele ser mínimo como pronunciarse; o activa (provocando la muerte) donde el paciente pone sus propios medios para interrumpir voluntariamente su vida o requiere de la colaboración necesaria de otro. Este segundo es si cabe más polémico porque es otra persona la que decide con o sin mi consentimiento interrumpir mi vida lo que podría estar motivado por la necesidad de poner fin al dolor de quién agoniza y de quién le vela.

En estos dos casos es muy fácil opinar desde la distancia pero quien tiene una enfermedad grave que compromete una vida digna, esa angustia que sólo quién la vive sabe lo que es, como se distingue quién decide movido por la desesperanza y la depresión y quién en un ejercicio de madurez personal entiende que su vida llega a su fin y no quiere prolongar una agonía que consideran innecesaria.

En España en cualquier caso no es legal y es más es un delito grave, la cuestión es que se pretende preservar la vida, como decía antes hay gente que su propia afección del estado de ánimo le lleva a esta postura como llegaría al suicidio un depresivo. La legalidad no puede dibujar matices y ante la duda prefiere los falsos negativos, es decir, proteger a los que están enajenados aunque ello implique limitar a los que conscientemente quieren poner fin a su sufrimiento.

Como algunos sabéis trabajé tiempo en cuidados paliativos terminales y es increíble lo que se puede aprender de personas en situaciones tan difíciles pero para eso hay que escucharlos y preguntarles sin miedo.

Soy firme defensor de la “voluntades anticipadas”, aunque no tenga vinculación legal es un documentos donde constatamos lo que queremos que sea de nosotros en caso de que nuestra conciencia se vea comprometida y esto va desde designar nuestro tutor, a decidir la no RCP o que donen nuestros órganos. De esta forma y aunque algunas de nuestras voluntades no sea realizables desde el punto de vista legal por lo menos tendremos claro que la decisión no es consecuencia del dolor del familiar que no quiere dejarme marchar o que no quiere seguir sufriendo, sino nuestra voluntad cuando aun teníamos conciencia para decidir sobre nuestro destino.

Del mismo modo soy firme defensor del preduelo, es decir, iniciar la elaboración de la pérdida de quién nos tiene que dejar. Hay quién pensara que significa desahuciar al enfermo o perder la esperanza; más bien nuestro dolor va obligar a quién tiene que irse a permanecer con agonía. De forma adicional se toman decisiones importantes que no se verán claras en el momento del fallecimiento y además hará ese duro trago más asimilable. Además nos permite resolver temas pendientes con nuestro ser querido. Si no estoy embargado por el dolor de la perdida y la negación de la misma es más fácil que me despida y deje marchar al que se tiene que ir en paz.

Con todo no me posiciono ni en contra ni a favor de la eutanasia. Defiendo es el derecho a una vida y a una muerte digna y en esta materia creo que quedan cosas por hacer.

26
Oct

Hablando de la vida con la muerte

Hoy me he acordado de una experiencia increíble que tuve hace algunos años.

Estaba en mis prácticas rotando en cuidados paliativos y tenía que ir a ver mi primera paciente yo solo, ya sólo esto imponía; te dices a ti mismo que estás preparado, que has visto muchos casos con supervisión, pero así con todo es tu rito iniciático, has de superarlo con éxito.

Conocer esta mujer fue especialmente significativo, tanto así que recuerdo el número de su habitación. Y no es porque fuera algo traumático sino revelador, me impacto tanto las enseñanzas de alguien que miraba a la cara a la muerte.

Me dirigí a la habitación de la paciente por prescripción del médico a cargo del caso. La paciente tenía un cuadro muy grave y un pronóstico malo a corto plazo, de una forma más directa, le quedaba poco de vida. No obstante era plenamente consciente no tenía en absoluto afectada su capacidad cognitiva.

Al entrar en la habitación me encontré con una mujer ”caquética desnutrición extrema , con ”ictericia” coloración amarillenta de la piel y las mucosas , me miró con una sonrisa mientras sujetaba una batea en la que de forma intermitente vomitaba de una forma violenta.

Al entrar y conteniendo mi angustia le pregunté que cómo se encontraba y que qué podía hacer por ella. Para mi sorpresa me dijo con voz que yo recuerdo como casi maternal “nada hijo, en la vida he hecho lo que me ha dado la gana, he viajado, he reído y he llorado, me siento plena, no me arrepiento de nada, he vivido sin miedo y puedo decir que no me queda nada por hacer salvo morirme y no pienses que estoy triste, es mi hora y lo acepto, me despido tranquila de este mundo”.

Después de semejante discurso miré de arriba abajo a esta mujer de, atentos, 102 años!!! y pensé he venido para hacer algo por ella y ella me acaba de dar una lección sobre la vida. No pude reprimir mi necesidad de decirle que la admiraba, admiraba su sabiduría, su madurez y su filosofía de vida.

Recuerdo que hablamos un rato y me cogió de la mano y me preguntó “¿hijo tú te dedicas a hablar con la gente que se está muriendo?¿por qué te has decidido a dedicarte a esto?, eres muy joven, tu vida está empezando y dialogas con la muerte”. No recuerdo como respondí a su preclara exposición pero antes de que terminara de explicarme me dijo “la vida es muy bonita, nos ofrece grandes cosas, no pierdas el tiempo preocupándote por cosas que te hacen infeliz, que nadie nunca te diga lo que puedes o no puedes hacer, lucha por lo que crees y así nunca te arrepentirás de lo vivido”.

Nos despedimos efusivamente, conecté con ella de una forma rara, difícil de explicar. Caminé por el pasillo camino de mi despacho  meditabundo, pensaba sobre la gran lección que había recibido, la admiración y temple con el que alguien enfrenta su final, quizá no había hecho gran cosa por aquella mujer sabia, enjuta y solitaria pero ese día salí del hospital lleno energía.

El lunes siguiente regresé al hospital y aunque no tenía que pasar por la habitación de ella quería saludarle y desearle buenos días, pregunté a la enfermera como había pasado la noche y me dijo “Roberto no lo sabes, falleció esta noche”. Me quedé sin palabras como si de repente todo se hubiera parado alrededor, no sabía cómo reaccionar pero lo más sorprendentes es que aunque me dio una profunda pena que dejara este mundo una mente tan excelsa no estaba triste, me sentí reconfortado al saber del punto y final de una vida plena, me sentí afortunado de haberla conocido, orgulloso porque sus últimas palabras fueran para darme esa enseñanza haciendo de alguna manera que siguiera de forma póstuma en mi.

Ese día desaparecieron todas mis dudas acerca de mi vocación, quiero ayudar a la gente para que algún día puedan decir lo que ella me dijo a mí, siento que de alguna manera se lo debo.

Si no sonreís o decís te quiero demasiado es que no lo hacéis lo suficiente.

Que tengáis un buen fin de semana

La imagen corresponde a una espectacular fotografía de la escultura “El Bes de la Mort” (el Beso de la Muerte), realizada por el artista barcelonés Antonio de la Orden. Si no conocéis su obra visitad sin falta su página, recomendadísimo. http://www.fotocommunity.es/fotografo/antonio-de-la-orden/1397477 

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