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Abr

Deseo sexual inhibido masculino

En líneas generales se puede definir como la falta de interés o apetito sexual por parte del hombre. Aquí nos vamos a centrar en la inhibición del deseo masculino, evidentemente también existe el femenino, de hecho este trastorno se asociaba fundamentalmente a la mujer.

Precisamente nos vamos a centrar en el masculino porque pocos estudios de este fenómeno en hombres respecto a los que hay sobre mujeres y porque mientras que otras disfunciones sexuales como la disfunción eréctil (impotencia ) o la eyaculación precoz han perdido progresivamente su estigma y cada vez más hombres con esta problemática acuden a especialistas, el deseo sexual inhibido sigue siendo una asignatura pendiente.

Quizá la falsa creencia de hombría o virilidad asociada a la potencia sexual se ha desvinculado de los problemas como la dificultad para la erección por una mayor información que permite ver el problema como desde otra perspectiva, es una enfermedad y por tanto la culpa es de factores externos ajenos a uno y no de la falta de hombría. No obstante la falta de deseo sigue teniendo ese lastre, se comprende que el hombre tenga dificultades en el coito pero si no tiene siquiera deseo se cuestiona su virilidad.

Tipos

Este tema es muy extenso y nos centraremos en el tipo secundario, es decir, aquellos casos en los que anteriormente haya habido deseo pero de un tiempo a esta parte se ha visto mermado o está ausente.

La falta de deseo puede estar proyectada hacia la pareja de manera que el hombre se excita con otras personas o incluso con la imagen de su pareja pero no con su pareja, en estos casos se puede encontrar placer en la masturbación pero no en las relaciones sexuales de pareja. En otros casos es una actitud de rechazo general hacia el sexo y cualquier práctica sexual.

Creencias erróneas

Si sólo ocurre en determinadas situaciones y no en otras, lo más probable es que se trate de un problema psicológico y no médico.

No implica falta de virilidad, sino que es un incapacidad transitoria del deseo sexual que se debe tratar, porque aunque pueda remitir sin ayuda, su presencia puede deteriorar la calidad de vida de quien lo padece y de su pareja.

No es signo de infidelidad. Que la pareja no presente deseo no implica que mantenga relaciones sexuales con otra persona.

No implica falta de afecto o distanciamiento emocional de la pareja pero puede desembocar en esto si el problema se mantiene en el tiempo.

El hombre si es hombre ha de estar disponible sexualmente. Es un gran error pensar asi. Es evidente que si el hombre se encuentra mal física o psicológicamente presentara una falta de deseo.

Es un problema tan solo si genera malestar en quien lo padece y en su pareja. En ocasiones la falta de expresión sexual es una forma de expresión de la intimidad que se ve sustituido por otras por parejas que ven el sexo como algo secundario y prefieren la cercanía o el apego a la satisfacción física del sexo.

Es vergonzoso contar este problema o soy un bicho raro. Las consulta por falta de deseo sexual han aumentado, son muchos los casos de hombres que se ven afectados por este problema. Un psicólogo preparado te puede ayudar y aunque te resulte difícil hablar de este tema ten encuentra que parte del trabajo del psicólogo es crear el clima de confianza que te haga sentir cómodo hablando de tus problemas o preocupaciones, está preparado para ayudarte y además es una inversión en tu calidad de vida y en la de tu pareja.

La falta de deseo sexual es culpa de quien lo padece. En primer lugar en la vida de pareja cualquier conflicto es responsabilidad de los dos pero no es culpa de ninguno.

Causas

Una vez descartadas las causas médicas hay que contemplar el origen psicológico o social del trastorno. Vamos a repasar algunas de ellas.

Falta de intimidad o cercanía. Hay quien el sexo le genera inseguridad y/o le hace sentirse vulnerable por lo que necesitan señales continuas de confianza por parte de su pareja.

Problemas de comunicación: hay quien por su educación contempla el sexo como algo tabú y le cuesta comunicarse con su pareja sobre el sexo, fantasía o practicas que no le agradan pero las lleva a cabo con malestar por satisfacer a su pareja.

Conflictos o pugnas: cosas ajenas al sexo como la educación o la economía doméstica, generas severas riñas en la pareja, por ruidos en la comunicación o falta de habilidad para resolver conflictos. Parece lógico que no apetezca mantener relaciones sexuales con alguien con quien se acaba de discutir.

Falta de intimidad: la falta de tiempo o la falta de espacio para disfrutar juntos y solos por parte de la pareja dificulta crear un entorno donde surja el deseo.

Instrumentalización del sexo o rutina. A veces el sexo se limita a determinadas condiciones (día y hora) lo que impide que el deseo aflore como algo natural volviendo el sexo rutinario y poco apetecible. También sucede que se asocia el sexo a determinadas situaciones por ejemplo vacaciones o reconciliación tras una disputa por lo que si no se mantiene relaciones se genera frustración; el sexo es una expresión de intimidad y una satisfacción física pero no la única forma de afecto y satisfacción en la pareja.

Afecciones psicológicas: fundamentalmente la sintomatología depresiva o el estrés favorecen la inhibición del deseo sexual directamente o indirectamente, porque algunos fármacos para el tratamiento de estos inhiben de hecho el deseo sexual. Estas afecciones además suelen cursar con insomnio lo que genera fatiga que es otro factor que limita la apetencia quien lo padece.

Clásicamente se ha considerado el deseo sexual inhibido en hombres como secundario a otras alteraciones como la disfunción eréctil o la eyaculación precoz. El hombre que las padece teme no poder satisfacer a su pareja por lo que pierde la libido. La falta de relaciones sexuales es lo que se denomina un refuerzo negativo, es decir, la eliminación del deseo elimina consigo el malestar que subsigue a una relación que se anticipa que va ser un fracaso.

Otra causa muy intuitiva es el trauma. Episodios de abuso o violencia asocian el sexo a la idea de repulsión o agresión por lo que hay un esfuerzo activo por evitarlo.

Líneas de tratamiento

En primer lugar hay que descartar las causas médicas del trastorno. A continuación empieza la difícil tarea encontrar la causa o causas de la falta de deseo. Este hallazgo orientara la linea de tratamiento en un sentido o en otro.

Hay que definir bien el problema en ocasiones el conflicto no es la falta de deseo de uno sino que la pareja tiene un deseo sexual o nivel de exigencia muy alto. En cuyo caso habrá ajustar las expectativas de cada miembro de la pareja.

Es importante considerar, según el caso, la inclusión en algún momento de la pareja en la terapia, bien en una terapia de pareja o como ayuda en la terapia individual.

Algunos aspectos a trabajar:

Relación de pareja: aspectos conflictivos ajenos al sexo que impiden que se dé una situación de acercamiento mutuo.

Pautas de educación sexual: acercamiento, caricias, juego, creencias irracionales o erróneas sobre el sexo.

Comunicación en la pareja: temas tabú, fantasías, frustración.

Gestión de tiempo dedicado a la pareja y la intimidad con ésta.

Ansiedad, estrés, depresión, gestión de la ira y la frustración.

 

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